La historia de la ciudad
Belgrado es una ciudad que ha tenido un pasado turbulento y frecuentemente trágico también. Esto se ha dado, ante todo, a causa de su ubicación geográfica única en la confluencia del río Sava y el río Danubio, en el cruce del Este y el Oeste.
A través de Belgrado se daba la intersección de caminos de pueblos bélicos conquistando y devastando esta ciudad, construida y edificada de nuevo en muchas ocasiones.
Belgrado está poblada desde la época del neolítico, desde los tiempos cuando en sus alrededores floreció la cultura Vinca, más de 4.000 años antes J.C.
Más tarde vinieron los griegos, luego los romanos que absorbieron a los celtas por el río Sava y el río Danubio y en Singidunum estacionaron su Cuarta Legión, la de Flavio. En la cresta de Kalemegdan construyeron una fortaleza poderosa junto con la ciudad.
De las dunas de los celtas y los castros romanos la ciudad se convirtió en una importante fortificación fronteriza de los hunos; después de los emperadores vizántinos Anastasio y Justiniano, los pueblos ávaros, búlgaros, húngaros, serbios, turcos, austríacos, todo hasta el siglo 19, cuando finalmente es proclamada metrópoli de la Serbia moderna.
El nombre de Belgrado, por primera vez fue anotado el 16 de abríl de 878, d.J.C. cuando en una carta el papa Juan VIII informa al emperador búlgaro Mihail Boris que ha destituido a Sergij (“episcopus Belgradensis”) por su vida pecable.
En su pasado, Belgrado ha tenido más de diez nombres. En la medida en la que los conquistadores la ocupaban le cambiaban el nombre, pero ese nombre nuevo, casi siempre, la calificaba como ciudad bella y blanca.
Esta ciudad, que durante siglos ha sufrido y superado numerosas guerras y destrucciones, es una de las más antiguas ciudades europeas y por esa razón cuenta también con un mayor número de nombres simbólicos como por ejemplo: La Casa de los Vientos, el Cerro de la Lucha, el Cerro de la Meditación, la Casa de la Libertad...
Se convierte en metrópoli del estado medieval durante la monarquía de Dragutin Nemanjic quien recibe como regalo Belgrado, Macva y Srem del rey húngaro por contraer matrimonio con su hija Katerina, tal como en la época de Stefan Lazarevic cuando el vasallo del rey húngaro obtiene la propiedad de Belgrado entre otras grandes posesiones de tierras. En el siglo 19, durante el Primer Levantamiento Serbio, y más tarde durante el gobierno del príncipe Milos, a partir de 1841, Belgrado se convierte en metrópoli permanete del Principado de Serbia y más tarde, la capital de la Monarquía de Serbia. Después de la Primera Guerra Mundial, en 1918, se convierte en la capital de la Monarquía de Serbios, Croatas y Eslovenos, y luego en la de la Monarquía Yugoslava. Después de la Segunda Guerra Mundial vuelve a ser metrópoli de Yugoslavia, que cambió su nombre en varias ocasiones, para convertirse finalmente en la capital de Serbia.
En el siglo 19, Belgrado – una zona urbana oriental, paulatinamente se convertía en una ciudad centroeuropea. Contaba con 25.178 habitantes y 3.444 hogares cuando los otómanos abandonaron Belgrado en 1867.
La primera bombilla eléctrica se iluminó en Belgrado en 1882, y el 23 de agosto de 1884 partió el primer tren de la Estación Ferroviaria de Belgrado con dirección a la ciudad Nis.
El primer pavimento de Belgrado hecho de cuadros de roble fue colocado en 1886 en la calle Kralja Petra I, desde la calle Knez Mihailova hasta la catedral. Vástagos brotaban de esos cuadros cuando comenzaba a llover con frecuencia en primavera.
El primer tranvía arrastrado por caballos inició su recorrido el 1º de octubre de 1892. Este año se construye la canalización en varias calles en el centro de la ciudad.
El primer teléfono pudo escucharse en 1890 y la primera proyección de un filme se dió en 1896, solamente seis meses después de la primera proyección realizada por los hermano Lumière en París.
A principios del siglo 20 Belgrado llega a los 50.000 habitantes y es entonces, cuando se convierte en una verdadera metrópoli europea. Lamentablemente, en la Primera Guerra Mundial la ciudad es bombardeada y devastada, hecho que ocurrió durante la Segunda Guerra Mundia también, cuando la Luftvafe nazi convierte la mayor parte de la ciudad en polvo, cenizas y ruinas en 1941. Lo mismo sucedió en 1944, cuando en varias ocasiones la aviación de la Alianza y la aviación angloamericana, junto con varias instalaciones militares alemanas derrumbaron una gran parte de la ciudad. Lamentablemente, una devastación adicional, esperamos la última, se produjo en 1999 cuando la aviación de la OTAN derrumbó numerosos edificios de viviendas, instalaciones administrativas, productivas, de comunicaciones, etc. Todos estos bombardeos han causado un gran número de víctimas, muertos, desaparecidos cubiertos por las ruinas y heridos.
En la actualidad Belgrado cuenta con 1.700.000 habitantes y se está desarrollando en una verdadera metrópoli. En ella vive más de una cuarta parte de la población de Serbia. La ciudad se extiende hacía Sumadija, pero también hacía Srem y Banat. Es cada vez más bella, arreglada, limpia, pero también más dinámica, ya que de día en día, tal como se da en otras ciudades grandes, se vive más rapidamente.
Frecuentemente se daba el cambio de la estructura de la población de Belgrado durante los siglos pasados. A Belgrado emigraban personas procedentes de todas las partes de los Balcanes y de Europa Central y Belgrado fue voluntariamente o a fuerza abandonado por muchos, pero los que se quedaban, en una generación se convertían en belgradenses auténticos.
Los datos presentados provienen del libro “Belgrado, a las tres y treinta en el restaurante “Kod dva bela goluba” – “Las dos palomas blancas”” de Dragoslav Z. Savic

















