Los ríos
El escritor y académico Dejan Medakovic escribió sobre el Danubio en su testo "El río que nace del Paraíso": "Durante los eventos repletos de inquietudes, migraciones y batalles, el Danubio entró la historia Europea de diferentes maneras. Demasiado lenta
El pensamiento sobre el Danubio como río de vinculación fue expresado en el Parlamento Europeo en 1956, en ocasión de la elaboración del Mapa hidrológico (Wassercharte). En la Carta (Mapa) se publicó el siguiente principio: El agua no conoce las fronteras estatales. Requiere de cooperación internacional y esfuerzo común para preservar su vida perjudicada. Para el cumplimiento del principio así elaborado, no hay otra tarea más importante que la de que la Europa unida tiene que asumir la responsabilidad por preservar sus ríos más importantes... Existe el credo de que el Danubio brota del Paraíso. El primero que ha escrito esto, ha querido advertir de la magnitud de riquezas que pueden devenir como símbolo de la misericordia y generosidad divinas. Al mismo tiempo era una advertencia dirigida a los humanos ávaros, de no jugar con los valores regalados por la naturaleza, sino de acercarse a sus ríos como atentos guardias... El destino del Danubio ha sido diseñado por los conquistadores. Convencidos de que hemos dejado atrás los tiempos de su monopolio, Europa unida debe consagrar esfuerzos para aceptar cuanto antes el valor simbólico descubierto inclusive por los pobladores y naciones antiguas, y apreciar los ríos sagrados. Para Europa, el Danubio es uno de esos ríos, atravesándola por el medio. Los puentes espirituales que el Danubio extiende entre los pueblos, pueden ser más duraderos que los construidos por el hombre con fines de conectar las riberas y de superar los obstáculos que limitaban la vinculación humana. El Danubio debe amarse como río fiel a la unión europea. Solamente el cuidado conjunto de su preservación puede salvarnos de la obstinencia arrogante y del inconsiderado robo de su fuerza... Hay que luchar para que las generaciones venideras contribuyan al esplendor no disminuido del Danubio y cuyo pasado descubre y ofrece razones para nuevos esfuerzos de la creatividad. Todas esas capas culturales, en las riberas del Danubio, forman un todo europeo magnífico, y con sus diferencias y particularidades hacen un todo dándole así el sentido verídico.”
El Danubio y el Sava, los dos ríos excitantes de Belgrado, enmarcan el retrato de esta ciudad y crean su carácter particular. Si pudieran hablar, contarían la narración infinita sobre la construcción y las destrucciones, la vida cotidiana de los belgradenses de tiempos remotos y de los de nuestros días, obras de bondad, amor y valentía.
El Danubio y el Sava ofrecen su hospitalidad sobre sus 16 islas. Las más conocidas son Ada ciganlija y Veliko ratno ostrvo. Las riberas de estos ríos tienen numerosos senderos para paseos, balsas, cafés, restaurantes, clubes, centros deportivos, canchas deportivas y senderos para ciclistas.


















